jueves, septiembre 24, 2015

CAMINO DEL 27S

Cuando a un ciudadano catalán, afín a la causa independentista, le preguntan por qué quiere separarse de España, suele contestar primero que por una cuestión de sentimiento, de identidad, de justicia y derecho a decidir, y en segundo lugar, por librarse de lo que muchos consideran una subyugación económica a la que están sometidos por el Estado español. Lo que expresan con la trillada frase, “España nos roba”.
A pocos días de las elecciones en Cataluña, no han sido pocos los que han advertido públicamente de las consecuencias negativas que para los catalanes y Cataluña tendría el disparate político de ruptura con España, al tiempo que ilegal con el vigente marco constitucional, que encierran los propósitos secesionistas de Artur Mas y Oriol Junqueras.
La Unión Europea, el FMI, la OCDE, El Banco de España, organizaciones empresariales, entidades financieras, la Iglesia, juristas, escritores, deportistas, periodistas, el mundo del fútbol, Merkel y hasta el mismísimo Obama, critican y avisan del efecto nocivo que para la sociedad catalana tendría el paso que los patrocinadores de la secesión, la candidatura Junts pel Si (Convergéncia y Esquerra) y los radicales de la CUP, quieren dar en caso de obtener a partir del 27S una mayoría de Diputados en el Parlamento catalán. Unos políticos irresponsables y adláteres que no dicen la verdad en nada, ni de la historia de Cataluña, ni sobre la verdadera situación de su economía (de la prebenda del 3% ni palabra), ni sobre su salida de la UE, ni sobre la ruina económica y social a la que llevarían a sus ciudadanos.
Algunas de las cuestiones planteadas directamente a los gobernantes y políticos catalanes proclives a la aventura independentista son por ejemplo, ¿cómo pagarían su deuda?, ¿quién pagaría las pensiones de los jubilados catalanes, o el subsidio de desempleo, la Sanidad, la Educación o el sueldo de los funcionarios?, ¿En qué mercados se iban a financiar? ¿Cuántas empresas y entidades financieras saldrían de Cataluña?, (ya está ocurriendo, van más de 1.000), ¿cuántos empleos y trabajos se perderían?. Preguntas que no han obtenido respuesta. No porque no sepan que responder, sino porque la respuesta real y verdadera iría contra la mentira continuada que nos vienen vendiendo desde hace años Artur Mas, su Gobierno y resto de compañeros de viaje desde las propias instituciones del Estado español en Cataluña y utilizando fondos públicos.
Y en esta tragicomedia muchos nos preguntábamos dónde estaban los que en muchas ocasiones, sin motivos sobradamente justificados y de forma inoportuna e irresponsable salían a las calles megáfono en mano para hacer lo que ellos mismos llaman política sindical. A falta de días para acudir a las urnas, los líderes sindicales de CC.OO. y UGT, que últimamente no se encuentran en su mejor momento seguramente por efecto del expolio de los cursos de formación, tarjetas black, subvenciones irregulares y demás escándalos de corrupción que también a ellos les han tocado, han querido opinar sobre el conflicto catalán rompiendo así su clamoroso silencio ante la cita del 27S.
Tanto Toxo como Méndez lo han hecho de forma tibia, diríamos que hasta perezosa. Avisan que la independencia sería perjudicial para los intereses de los trabajadores catalanes, así como para el resto de los trabajadores de España, instando a un debate de política territorial con vistas a una reforma constitucional que permita un nuevo encaje territorial del Estado.
Declaraciones que chocan con lo que vienen defendiendo desde hace tiempo las federaciones catalanas de ambos sindicatos españoles, proclives también al desafío secesionistas. El líder de UGT en Cataluña: “Cataluña se reconoce como nación y tiene capacidad de decidir”. Su homólogo de CCOO: “La independencia, per se, no implica más ni menos”.
Los sindicatos catalanes, que se supone representan y defienden los derechos laborales de los trabajadores, tampoco aciertan desmarcándose de las recomendaciones de sus jefes de Madrid y no quieren entender la dimensión del problema de una Cataluña independiente, que sí afectaría de forma directa e importante a “todos los trabajadores”, del sector privado y público, así como a la totalidad de la sociedad catalana. Si no hay empresarios, no hay empresas, no hay puestos de trabajo, no hay trabajadores que cotizan, no hay para subsidios de desempleo……….etc. Los líderes catalanes de CCOO y UGT están más preocupados por defender el derecho a decidir y la independencia, que por los derechos laborales y sociales de los trabajadores.

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