viernes, mayo 29, 2015

REFLEXION Y CAMBIOS

Ni en el peor de los escenarios muchos podíamos imaginar el resultado que de las urnas salió el pasado domingo en La Coruña, en donde la Marea Atlántica alcanzó los diez concejales, los mismos que el Partido Popular, convirtiéndose en la fuerza más votada por cinco votos de diferencia. Todavía digiriendo este resultado inesperado que supuso perder en la ciudad herculina cerca de 15.000 votos respecto a las elecciones del año 2011, trece puntos menos en porcentaje de votos, es necesario, una obligación diríamos, hacer una profunda reflexión, sosegada y con sentidiño, (como dice gobernará el nuevo alcalde nacionalista de la Marea Atlántica) intentando analizar las distintas causas externas e internas que nos han llevado en La Coruña y resto de España, a tener estos malísimos y preocupantes resultados.
Nos hemos dejado dos millones y medio de votos en toda España en esta nueva cita electoral. La mayoría de los lectores serán conscientes de cuales han sido los motivos y factores que han propiciado, tanto a nivel local como en clave nacional, este severo correctivo por parte de nuestro electorado, y que a decir verdad no esperábamos que fuera tan duro como ha sido, aun siendo conscientes que teníamos una cita electoral difícil porque hemos tenido y tenemos que gobernar sin ningún apoyo contra viento y marea, en tiempos económicos, políticos y sociales muy difíciles.
Cuando las cosas van de mal en peor tras varias citas con las urnas, europeas, andaluzas y las del pasado domingo, es necesaria la autocrítica sincera y la asunción de responsabilidades que nos lleve entre todos a intentar propiciar un cambio de rumbo, un cambio más que necesario, si queremos evitar seguir con esta sangría de votos y recuperar la confianza de nuestros electores y afiliados.
Dejemos de practicar la crítica destructiva, los personalismos que solo ayudan a aumentar el enfrentamiento y la división. Seamos capaces de hacer crítica constructiva que sirva para corregir errores y enderezar la situación. La militancia está deprimida, nuestros votantes más distanciados que nunca, quedándose en casa, o bien ofreciendo su voto a otras formaciones políticas al sentirse decepcionados. Y todo con algunos de nuestros dirigentes instalados en posiciones inmovilistas que no hacen más que aumentar la desesperanza y el desánimo. Cuando barones y la gran mayoría de la militancia reclaman congresos extraordinarios para comenzar una inevitable renovación en el partido y se frenan desde Génova, se genera más desconfianza.
Así, con este horizonte no conseguiremos recuperarnos como partido fuerte, unido y creíble, recuperar nuestra esencia e identidad. Y lo más importante, no recuperaremos la confianza de nuestros militantes y votantes. Lo único que conseguiremos, es que las elecciones generales de otoño supongan poder tener al frente del gobierno de España un gobierno populista y radical.
Hay que mirar hacia el futuro, pero no como si se tratase de un futuro a años vista. Hay que mirar al futuro más próximo, que tiene que ser muy distinto al presente que hoy estamos viviendo. Un cambio de caras, ideas, estrategias, un cambio en la forma que nuestra organización tiene de funcionar y tomar decisiones. Acción, no solo palabras, ya lo dijo nuestro presidente Feijoo. De lo contrario seguiremos recibiendo elección tras elección el castigo de los nuestros, hasta que lleguemos a tener que decir irremediablemente, “Ya no somos la fuerza más votada”.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuando se hacen propuestas desde la oposición como la cooficialidad del topónimo, pero llegas al poder pudiendo hacerlas porque tienes mayoría absoluta en el Concello y en la Xunta y te olvidas de hacerlas porque te entra la flojera propia del acomplejado socialdemócrata, es normal que al final la gente opte por las mareas, los rojos y los colorados en general.

Cuando el PP deje de querer ser más socialdemócrata y galleguista que los que tiene enfrente y sea, sin más, un partido de centro derecha que vuelva a defender sus valores, sea liberal, baje impuestos y defienda a las clases medias, tal vez entonces vuelva a mantenerse firme en sus valores. Y entonces sí, sólo entonces, podrán compararse con Cameron.

Anónimo dijo...

No hay co-oficilaidad del topónimo en Las Vegas; ni en Colorado; Cabo Cañaveral; Florida; San Diego; etc.etc. En Galicia no debe haberlo tampoco. Es un atentado cultural e histórico. Y a quién le joda; que se joda.

Anónimo dijo...

No sé a qué viene esa manía de galleguizar los nombres. Una estupidez lo de BADAXOZ, lo de BOS AIRES, lo de NOVA IORQUE, etc.

Anónimo dijo...

¿Y qué tiene que ver el galleguismo con ser de izquierdas, de derechas, o anarquista? Como si no hubiera habido en Coruña socialdemócratas que de galleguistas tenían menos que Millán Astray.

El PPdeG es un partido galleguista y poco tiene que ver eso con que se haya subido el IVA o hecho una reforma de la ley del aborto que es una risa. Y es más, me atrevería a decir que las mayorías que se han sacado en la comunidad desde la época de Fraga tienen mucho que ver con esa visión de Galicia. Y el que no esté de acuerdo, pues que se meta en VOX... que ya vemos lo bien que les va.

Anónimo dijo...

El mensaje anterior es propio de un dictador. Las cosas son así porque las dice él, y el que no esté de acuerdo que se vaya. Exactamente la misma postura de Mariano Rajoy en el Congreso de Valencia cuando invitó a irse a liberales y conservadores. Así le fue. Aunque hay quien todavía no se entera.