martes, abril 07, 2015

AUTONOMOS

Los autónomos son la médula espinal de la economía española y a la vez los grandes olvidados. Que existan 214.000 autónomos en Galicia a día de hoy es todo un ejemplo de supervivencia económica que debería ser tomado como referencia en todas las clases y jornadas de emprendimiento y emprendedores que se precien. Un autónomo, sea mujer u hombre, es siempre un luchador, un emprendedor nato, una persona hecha a sí misma, alguien que lo que tiene y ha conseguido lo posee por su esfuerzo, coraje y tener una mente abierta a cualquier oportunidad de negocio.
Precisamente al sufridor colectivo de autónomos le quiero decir que ya hemos pasado lo peor de esta crisis y que el primer trimestre de este año en curso (que aun ha sido difícil y duro) marca la línea de un nuevo periodo de crecimiento económico. Y a esta conclusión llego a través del análisis de los nuevos datos de empleo, hipotecas, inflación, ocupación hotelera, consumo de cemento, venta de turismos, compraventa de viviendas, etc.
Abril va ser un buen mes con datos positivos, y así de rotundo lo manifiesto.
Los datos de creación de empleo comienzan ser positivos, como lo es también la coyuntura turística, con una ocupación hotelera y de turistas que crece de mes en mes. Si a esto le sumamos una subida continuada en la venta de turismos nuevos y usados, así como un incremento de dos dígitos en la compraventa de viviendas en Galicia, que nos lleva al sector hasta los 1.470 millones de euros de facturación, sumado al indicador sintético de actividad que predice una mejoría del 2,9 en el segundo semestre, quiere decir que la economía ciertamente estará después del verano creciendo sólidamente y con una de las mejores semana santas que se recuerdan de los últimos años.
Sé perfectamente que quedan muchos males que solucionar, como una reducida financiación: el crédito sigue sin fluir entre los profesionales por cuenta propia y pymes, con lo que se puede decir que estamos totalmente desprotegidos ante cualquier imprevisto o situación de impago, y con unas coberturas sociales inexistentes. Además, seguimos con el eterno problema de la morosidad de las administraciones, que no cumplen los plazos de pago a los autónomos y pymes. Así como la problemática del IVA de facturas no cobradas, ya que muchos profesionales por cuenta propia se encuentran con problemas de liquidez cuando tienen que adelantar el IVA de aquellas facturas que aún no han cobrado, en una clara muestra de que el IVA de caja no tiene el retorno esperado.
Pero si hay dos puntos que me preocupan especialmente son la dificultad para acceder al paro y las pensiones del autónomo, teniendo en cuenta nuestra elevada media de edad. En el primero de los casos debemos saber que la prestación por cese de actividad o paro de los autónomos sólo se concede al 30% de quienes lo solicitan, y eso que se han flexibilizado las condiciones de acceso. Y en el tema pensiones, las diferencias con los trabajadores asalariados son abismales. Un autónomo cobra casi 500 euros de pensión menos que un asalariado.
En definitiva, no creemos más problemas a quienes más contribuyen fiscalmente y así lo digo después de contrastar al colectivo autónomos como los más gravados por las comunidades autónomas, con un total de 75 impuestos en 2015, frente a los 70 que había en 2014.

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