jueves, marzo 19, 2015

PACTOS Y MAS PACTOS

Estamos ante un intenso año electoral que comienza con las elecciones andaluzas del próximo domingo, continúa con las municipales y autonómicas en 14 comunidades, más las ciudades de Ceuta y Melilla, y que terminará con las generales de finales de año. Inmersos en precampañas y campañas a lo largo de toda España, hoy los líderes de los partidos políticos se convierten en correcaminos de norte a sur y de oeste a este, para apoyar a sus candidatos. Este fin de semana hemos visto un auténtico desembarco en Andalucía de los primeros espadas de todos los partidos, incluido el secretario general del PSOE Pedro Sánchez, al que Susana Díaz solamente lo quiere ver en su tierra dos veces en toda la campaña.
Actos a los que asisten los más fieles, que quieren ver de cerca a sus líderes y escuchar sus arengas que intentan movilizar a sus votantes, sobre todo en estos tiempos en los que una inmensa mayoría de la sociedad se encuentra bastante distanciada y decepcionada con la política y todo lo que a ella rodea, principalmente por causa de la corrupción. No es aconsejable generalizar y atribuir la corrupción en nuestro país solo a los políticos. Por desgracia la corrupción está presente en todos los ámbitos de nuestra sociedad.
Unos partidos políticos que además de preocupados por la tendencia que van marcando las encuestas hacia la abstención, también lo están, no solo por lograr retener a sus fieles, sino por esa legión tan diversa de indecisos que se plantea cambiar de papeleta en próximas citas electorales.
Con este ambiente de incertidumbre en torno a los resultados que dictaran las urnas en los múltiples procesos electorales que tenemos por delante, lleno de incógnitas, nadie quiere hablar de posibles pactos postelectorales. Descartan posicionarse abiertamente, principalmente porque todos dicen en sus arengas mitineras que ganarán con una mayoría suficiente para gobernar. Pocos hablan ya de mayoría absoluta. Aunque no conviene hacer mucho caso a la rotundidad con que unos y otros se pronuncian excluyéndose mutuamente. La realidad parece indicar todo lo contrario y se nos antoja que hoy más que nunca serán necesarios pactos y más pactos para conformar gobiernos o permitir la gobernabilidad.
La experiencia demuestra que las urnas, con su veredicto inapelable, tiene la virtud de desinflar todas las incompatibilidades y de aparcar todos los prejuicios pronunciados con anterioridad. La primera prueba será en Andalucía a partir del resultado que salga de las urnas este próximo domingo. Unas urnas que están esperando el voto del indeciso que afecta principalmente al PSOE y PP, que seguirán siendo, aunque menos, los partidos mayoritarios. La cantera de indecisión se mueve entre PP-Ciudadanos y PSOE-Podemos.
La candidata socialista Susana Díaz, a la que las encuestas la sitúan como la más votada, ya manifestó que no va a aceptar interferencias a la hora de decidir cómo y con quién pactar. Un claro aviso a Ferraz, en donde Pedro Sánchez quiere dirigir las estrategias sobre los pactos, pensando en las generales. Un pacto que con toda probabilidad no se produciría con el PP, ya que un 80% de los votantes del Psoe en Andalucía rechazan de plano dicho pacto. Por tanto la aritmética electoral puede dar como resultado un pacto PSOE-IU-Ciudadanos o PSOE-Podemos.
Pero no todos los pactos conducen hacia la formación de un gobierno. Pueden existir apoyos o acuerdos para una investidura, o pactos de legislatura en los que entran en juego múltiples condicionantes. Pensamos que con la pluralidad de partidos políticos, coaliciones y plataformas ciudadanas que concurrirán a los distintos procesos electorales, en donde con casi toda seguridad se producirá un amplio reparto de votos, nos situamos ante un panorama en el que en España habrá pocas mayorías absolutas y se tendrá que llegar a pactos y más pactos. El tiempo y las urnas marcarán el destino.

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