jueves, febrero 26, 2015

PUNTO DE INFLEXION EN EL MERCADO LABORAL

Según la última Encuesta de Población Activa en los últimos doce meses, la cifra de parados ha bajado en 477.000 personas y el empleo ha crecido en 433.900, lo que ha situado el nivel de desempleo en una tasa del 23,7%. Estos son los datos que marcan el 2014 como el año que marca la inflexión en la tendencia de destrucción de empleo. Un inicio de recuperación del mercado laboral que llega después de ver cómo se habían perdido más de tres millones de puestos de trabajo y con la asignatura pendiente de dos millones de parados estructurales de difícil recolocación. En definitiva parados estructurales, que sin medidas de activación personalizadas no conseguirán un empleo. El desempleo es la primera preocupación de los ciudadanos, por lo que todos los esfuerzos deben ir en la línea de combatir este terrible problema que tantas desigualdades sociales provoca.
Los ciudadanos demandan planes de empleo que hagan garantizar actuaciones con un enfoque estratégico, y cuyo modelo de gestión esté basado en objetivos y no en un modelo asistencial, que no favorece la creación de empleo sino un estancamiento productivo. Por lo que cualquier iniciativa pública o privada desarrollada en beneficio de las políticas de empleo actuales ha de garantizar la cooperación y coordinación entre los agentes e interlocutores que inciden en el sistema productivo y económico de referencia, y en consecuencia, se ha de garantizar un aumento neto de empleo, reorientando el actual sistema productivo hacia mayores niveles de competitividad. Para lo que sería recomendable tener en cuenta las siguientes propuestas:
Diseño de estrategias y políticas activas de empleo basadas en un modelo de gestión competitivo. Reorganización de los actuales programas de empleo adecuándolos a sus destinatarios, y a la ubicación en donde se ejecuten. Diseño de itinerarios y planes formativos coherentes con el sistema productivo y económico, y que estos estén ligados a las necesidades y demandas del actual mercado laboral, pues será de esta forma como los niveles de empleabilidad y crecimiento económico podrán mejorar significativamente. Fomento de la innovación a través del diseño y mantenimiento de estrategias de mejora continua. Reforzar la captación de inversiones internas y externas vía colaboración público-privada. Diseño de planes específicos de empleo orientados a colectivos sociales con dificultades de acceso al mercado laboral sobre todo a tres grupos: recién titulados universitarios, jóvenes sin cualificación y mayores de 45 años. Impulsar la colaboración con la universidad como yacimiento de ideas innovadoras y el actual mercado laboral. Incentivar el acceso a nidos empresariales como el alquiler con opción a compra a naves empresariales de bajo coste. Fomento de la inversión externa-interna como impulso de crecimiento económico.
Una de las principales dificultades de acceso al mercado de los jóvenes radica en la falta de experiencia y especialización profesional; para ello las actuales políticas activas de empleo deben fomentar medidas que impliquen la realización de un trabajo en entornos laborales reales, y mejorar la empleabilidad de la población desocupada, adecuándola a las actuales necesidades de las pymes. Por último, apostar si o si, por empleo estable y de calidad.

No hay comentarios: