jueves, enero 29, 2015

CREDIBILIDAD FRENTE A POPULISMO

Podemos afirmar que la gran diferencia que nos distingue de Grecia es la credibilidad que como país tenemos dentro y fuera de la Unión Europea por el cumplimiento de los acuerdos establecidos dentro del Pacto de Estabilidad cuyo máximo objetivo es controlar el déficit excesivo, aplicando políticas de austeridad acordadas y pactadas por todos los países miembros de la UE. Grecia no es solo a día de hoy un país quebrado económicamente, sino que es una de las economías más pobres y menos desarrolladas del viejo continente, a pesar de haber aplicado las recetas que la extrema izquierda viene proponiendo y dice aplicará, y que no son otras que las de un desbocado gasto público. Grecia fue el país de la UE que más aumentó su gasto público real, un 80% entre 1996 y 2008 y su deuda pública un 400% superior a sus ingresos públicos.
Una credibilidad que Grecia no tiene desde hace mucho tiempo. Lo atestigua el hecho de que el país heleno mintió en su entrada en el euro y que durante años han venido ocultando su déficit real. En 2009, la realidad situaba el agujero fiscal en el 14% del PIB, frente al 3,7% que el gobierno griego había comunicado a Bruselas. De un plumazo pasaron de 7.000 millones de euros de déficit a unos 30.000 millones. Un engaño reconocido por el propio Papandreu del Pasok, el partido socialista griego que durante tantos años gobernó con mayorías absolutas y que tras las elecciones del pasado domingo es un partido sin apenas protagonismo dentro de la esfera política griega.
Una credibilidad que Grecia no tiene cuando siguió mintiendo sobre su economía, una vez que el FMI y BCE acudieron por primera vez en 2010 al rescate económico del país, con el compromiso de aprobar y llevar a cabo un paquete de reformas estructurales en el país, un plan urgente de austeridad. Reformas que apenas se ejecutaron, tal y como recogía el Pacto de Estabilidad, y que supusieron que el Gobierno griego en el verano de 2011 volviera a pedir un segundo rescate para evitar nuevamente la suspensión de pagos. Unos 240.000 millones de euros que todos los socios europeos hemos aportado para impedir que Grecia quebrara, 26.000 de España.
Ahora llega al gobierno griego un partido de extrema izquierda, Syriza, que viene postulándose desde hace meses con un discurso plagado de mensajes populistas, como el único partido capaz de sacar a Grecia del ostracismo económico-social en el que se encuentra, con la promesa reiterada a los griegos de romper con la Troika e imponer una quita de su deuda y aplicar como solución a sus problemas un programa de medidas salvadoras a costa de incrementar masivamente de nuevo el gasto público. Un plan de choque que ya cuenta con algunas medidas basadas en fuertes subsidios: electricidad gratis, medicinas y alimentos gratuitos para 300.000 familias sin recursos, abolir el impuesto inmobiliario creado en 2011, crear 300.000 nuevos puestos de trabajo, especialmente en el sector público, conceder la paga de navidad a quienes reciben una jubilación más modesta, recuperar la televisión pública cerrada en 2013, devolver el salario mínimo a los 751 € en los que se encontraba antes de los programas de ajustes, frente a los 586 € actuales. En España se sitúa en 648 €, a pesar de tener una renta per cápita un 25% superior a la griega. ¿De dónde va a sacar el dinero para sus planes?, ¿pedirá Grecia un tercer rescate?.
Hace cuatro años España estaba al borde la quiebra y se hablaba de la intervención de nuestra economía, de un rescate que hubiera supuesto además de una pérdida de nuestra soberanía, pérdidas millonarias en nuestro PIB, más impuestos y serios ajustes que hubiesen producido un verdadero quebrantamiento económico y social como los sufridos en Grecia, Irlanda o Portugal. Hoy ya nadie duda de la capacidad económica de España. Hoy conseguimos financiarnos a un interés mucho más bajo que hace cuatro años, con unas expectativas de crecimiento que sitúan a nuestro país como líder en crecimiento en la zona euro, con un incremento de nuestro PIB del 2%, en comparación con el 1,3% de Alemania, o el de Francia y Italia que se sitúan por debajo del 1%. Con una lenta pero constante creación de empleo que sin duda es la clave para continuar el camino de la recuperación. 
Hoy España es creíble y ha demostrado que puede gobernarse a sí misma con un gobierno serio que aplica políticas responsables que sanean nuestras cuentas, que nos ha permitido recuperar la confianza y sentar las bases del crecimiento, frente a un discurso populista nacido al albor de la crisis, con mensajes catastrofistas y claramente utópicos que llaman a la insumisión y al desacato de las normas estatales y comunitarias. Frente al POPULISMO, CREDIBILIDAD.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Boa crónica.

Anónimo dijo...

El rescate lo hacen los ciudadanos y ciudadanas de este país; incluidos los muchos jóvenes que hacen las maletas. Pero tampoco está España en brotes verdes... a las cifras se le puede hacer lo que se quiera; a la realidad no, es más difícil de manipular.