viernes, mayo 23, 2014

UN ACTO HISTORICO-RELIGIOSO

Un año más el alcalde Carlos Negreira asistió y presidió la Función del Voto, una tradición de más de cuatrocientos años en la que con la celebración de una eucaristía se rinde devoción y se pide amparo a la Patrona de la ciudad, la Virgen del Rosario.
El alcalde hizo lo que hicieron hace algo más de cuatrocientos años un grupo de coruñeses respaldados por las autoridades del momento, pedir y dar las gracias a la patrona de la ciudad por su ayuda divina contra la invasión inglesa del corsario Drake y al mismo tiempo rendir tributo y recordar la heroicidad de los coruñeses y coruñesas que combatieron para impedir el asedio. Lo ha hecho, ni más ni menos, conmemorando un episodio de la historia de nuestra ciudad directamente relacionado con el sentido religioso del acto.
Un acto en el que el regidor herculino centró su discurso en el drama del desempleo que sufren muchos coruñeses, las injusticias, la exclusión social , el sufrimiento de los menos favorecidos y la desesperanza. Batallas a las que estamos todos llamados a combatir, con paciencia, esfuerzo, convicción y consenso, dejando a un lado debates absurdos, cuestiones egoístas y trifulcas personales.
Y claro está, como todos los años no podían faltar las críticas, esta vez aprovechando la campaña electoral, de los anticlericales de la izquierda más rancia que tildan el acto de anacrónico. El concejal de IU Cesar Santiso llegó a acusar a Negreira de “hipócrita y pirata de lo público”. Probablemente el concejal comunista, con bolsillo de burgués, desconoce que muchas tradiciones históricas van unidas inexorablemente al culto religioso. Querer romper esa unión es pretender desvirtuar la historia, además de representar un laicismo agresivo lleno de argumentos recurrentes que busca erradicar cualquier manifestación pública de la fe católica. Siguen con sus argumentos chuscos y populistas.
Harían bien, tanto el BNG como el concejal de Izquierda Unida, el comunista-burgués Santiso, tener presente y no olvidar que nuestros representantes públicos, en este caso el alcalde, representa a todos los coruñeses cuya mayoría se declara católica, y que nuestra Carta Magna (que dicen acatar y respetar) en su artículo 16.3 exige a las autoridades públicas que tengan en cuenta “las creencias mayoritarias” de los españoles.
Por esa exigencia, por su creencia religiosa y por conmemorar un acontecimiento significativo y destacable de la historia de la ciudad, el alcalde Negreira asiste y preside este acto histórico-religioso que tanto critican año tras año con argumentos populacheros y en ocasiones toscos la izquierda más rancia de María Pita. Por más que se empeñen no lograrán cambiar ni hacernos olvidar la historia de nuestra ciudad.

1 comentario:

Anónimo dijo...

gordi!!!!