lunes, diciembre 16, 2013

DIALOGO Y CONSENSO PARA AVANZAR

Ourense necesita consensos y diálogos que nos permitan avanzar. Veintinueve mil desempleados con sus respectivas familias, necesitan que los agentes económicos, sociales y por supuesto los partidos políticos con representación institucional, hablen, dialoguen y colaboren en la búsqueda de alternativas que nos permitan seguir creyendo que esta provincia y sobre todo esta ciudad tiene margen aun para la esperanza y el futuro. Debe y tiene que primar el interés general, y se debe obviar cualquier interés unipersonal o partidista. Para ello debemos dotarnos de un plan director elaborado con rigor, seriedad y sobre todo resolutivo, que nos permita salir de este impase económico y social que de una forma brutal tiene agarrotada a la economía y sociedad ourensana.
Ourense necesita planes efectivos y reales, que desarrollen una eficaz y productiva política termal y turística, que palie el fracaso por el cual nuestros dos paradores están cerrados temporalmente, o que nuestra punta de lanza privada en el sector termal, este sufriendo duramente la acometida de una crisis que se puede llevar por delante todo atisbo de termalismo como imagen de ciudad. Desde estas líneas, quiero demandar la aplicación de medidas de acción económicas que busquen y defiendan con el mismo coraje y persistencia, como los que actualmente se defienden en otros ámbitos para buscar carga de trabajo a los astilleros y empresas auxiliares de las provincias costeras gallegas(a las cuales les manifiesto todo mi apoyo y mi solidaridad), pero que no percibo ni constato el mismo empuje y trato para mi provincia.
Aunque se perfectamente que estas acciones se engloban dentro de una política nacional a desarrollar, y que algunos foros estatales pretenden que se apunte a una España low cost como solución, y la pregunta que me formulo ante esta cuestión es de ¿si nos beneficia un país donde prime el bajo coste? Desde mi punto de vista no. Sé que este debate está en todas las esferas y sectores económicos, pero desde mi opinión voy a argumentar porque creo que una España low cost no nos beneficia a medio y largo plazo, aunque reconozco que a corto plazo puede actuar como una medida de choque. Nuestra diferenciación no debe estar en el precio, y si en la calidad, esta es mi primera reflexión, ya que la calidad aporta valor añadido y rentabilidad, mientras que una política de bajo coste es sinónimo de política económica de supervivencia y a mayores de precariedad, tanto empresarial como laboral. Dicho esto, añado que en el nuevo modelo laboral a desarrollar y que debería dotar de contenido a la esperada segunda reforma laboral de este ejecutivo, se debe recoger la incentivación de la creatividad a la hora de optimizar servicios en la búsqueda de la mejor productividad. Productividad que debe suponer una reducción de costes y el consiguiente incremento de la eficiencia operativa. Productividad y competitividad que nos conduzca a un crecimiento que derive en la generación de empleo. Sabemos cuál es la teoría, pues pongámosla en práctica y la primera mano para ello, la mía, que nadie tenga ninguna duda de ello.

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