miércoles, diciembre 11, 2013

35 CUMPLEAÑOS

Nuestra norma suprema cumplió 35 años y en su fiesta de cumpleaños celebrada el pasado viernes en el Congreso de los Diputados, los invitados a la celebración no pudieron o no quisieron esquivar el manido debate acerca de la necesidad de acometer una revisión, de una puesta al día de la Constitución de 1978, que es nuestra primera regla jurídica del juego democrático y que supuso la culminación de nuestra transición política, transformando el anterior régimen franquista en un Estado Social y Democrático de Derecho bajo la forma de gobierno de Monarquía Parlamentaria.
Norma a la que estamos sujetos los ciudadanos y el conjunto de órganos e instituciones del Estado, aunque en muchas ocasiones observamos como parece no ser así, y considerada como el texto fundamental del consenso y la paz social entre los españoles, convirtiéndose en el marco con derechos y libertades en el que ha ido avanzando el bienestar de los españoles.
Muchas voces piden por activa y por pasiva esa ansiada reforma, pero la verdad es que hasta el momento solo existen anuncios de una intención sobre la que nadie todavía ha presentado un borrador de cómo y en que consistiría esa puesta al día de nuestra Carta Magna. La propia norma suprema, quizás por el acierto de los constituyentes, blinda el texto de tal manera que no se pueda retocar de manera sistemática dependiendo del momento y bandazo político de turno.
Al igual que la clase política, los ciudadanos no somos ajenos a este debate y son muchas las preguntas que nos podemos hacer y así obtener respuestas que nos permitan formar una opinión lo más amplia posible sobre la conveniencia y necesidad de una posible reforma.
¿Existe una verdadera necesidad de reformar?, ¿qué reformamos?, ¿existe acuerdo mayoritario entre la clase política y la ciudadanía?, ¿se corresponde la reforma que quieren los políticos con lo que prefiere la ciudadanía?.
Entendemos que la mayoría de la ciudadanía tiene claro que acometer una reforma constitucional por un único motivo, como el del proyecto independentista que se viene planteando desde Cataluña que solo cuenta con un pequeño aval político y ciudadano, no es lo suficientemente importante como para iniciar los primeros pasos reformistas. El error en el pasado quizás haya sido pensar que los nacionalistas iban a ser leales a la Constitución.
Más que modificar la Constitución para establecer un nuevo modelo territorial en España, los ciudadanos tienen otras prioridades a la hora de reformar, como pueden ser la reforma del Senado o la reforma de la ley electoral. El partido socialista reivindica un Estado Federal como modelo de organización territorial, pero esta propuesta lanzada meses atrás por el Sr.Rubalcaba obedece exclusivamente a intereses partiditas con el único objetivo de mantener vivas las relaciones con el PSC. Intentaremos analizar la propuesta federal de Rubalcaba en otro momento.
Lo que esta claro es que la Constitución no es inmutable, pero cualquier reforma tiene que ser planteada y afrontarse sin que medie ningún tipo de chantaje y conflicto político y desde una serena y prudente reflexión que permita analizar las muchas cuestiones susceptibles de reforma. Y todo contando con un amplio consenso, y si se puede que sea mayor que el alcanzando en 1978 con el fin de unir más a los españoles y no para generar división. Nos tememos que a día de hoy no se dan las circunstancias políticas y sociales para alcanzar ese consenso.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Mucho me temo que este asunto de la reforma va para largo. Ahora mismo es imposible, viendo la gran división y enfrentamiento político, alcanzar acuerdos para reformar la Constitución. Buen análisis el que habéis hecho.