miércoles, julio 24, 2013

ACLARAR LA VERDAD DESPUES DE LAS INSIDIAS

Mariano Rajoy anuncio que comparecerá en el Parlamento para dar explicaciones y aclarar la verdad del caso Bárcenas después del conjunto de insidias, mentiras e informaciones interesadas que se han venido publicando. Lo bueno de esta comparecencia es que se hace en un formato con el que todos los grupos van a poder expresar sus opiniones libremente y con el tiempo suficiente, tal y como habían venido reclamando, de igual manera es importante que en esa comparecencia Rajoy abordara también la situación económica, en un momento en el que vamos a conocer los datos de empleo, a través de la EPA, y en un momento en el que estamos conociendo datos de evolución del PIB que ya confirman que estamos saliendo de la recesión, que vamos por el buen camino, que las reformas están dando sus frutos y que vamos a iniciar una etapa de recuperación, crecimiento y empleo, que es lo que de verdad interesa a los españoles.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Estamos seguros de que el día 1 de agosto, el Presidente dejará bien claras algunas cosas que -por otra parte- ya lo están bastante. Lo que pasa es que la oposición no tiene otra cosa que plantear (carencia absoluta de alternativa) y quiere erosionar si puede en donde puede. Veremos qué dicen el día después.

mr jiminy cricket dijo...

Al Presidente Rajoy, que tiene mirada honesta, y en lo personal no se le ven signos de riqueza ni de ambición por el lujo, uno tiene creencia a creerle. Hace bien en dejarse de silenciosas "arrioladas", coger el toro por los cuernos -que diría un castizo-, y salir a explicarse: por su propio bien, el bien del Partido, de los militantes que carretamos votos, y, sobre todo, por el bien de España. Estoy convencido que lo hará muy bien. ¡Ánimo, Presidente!

Anónimo dijo...

jijjiiijjijijjijjijijjijjjijiji!!!! pusilánime.Si desgobierna su propio equipo ¿cómo va a gobernar 47.000.000 de personas?

Anónimo dijo...

Rompe el carnet del PP, pásalo.

"Partido Podrido"

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con el comentario de las 10:41. Rajoy, si se preocupara por el dinero, no estaría en la política: como registrador de la propiedad ganaría muchísimo más, sin tener ningún quebradero de cabeza. Por tanto, su honestidad, su honradez y su sentido de Estado está más que demostrado, pese a esos comentaristas tan poco fundamentados que aparecen por ahí. Estoy seguro de que el día 1 de agosto les aguará la fiesta a más de cuatro.

Anónimo dijo...

Este hombre hará el ridículo más espantoso el día 1, pero a mí me da igual, porque ya no le voy a votar más.

Anónimo dijo...

Ya cobra del Registro de Santa Pola, y ha venido cobrando sobresueldos con cargo a dinero que entraba de forma "opaca" en el partido no se sabe a cambio de qué.
Mientras tanto se dedica a masacrar a impuestos a la clase media, sin que conste que haya declarado a Hacienda el dinero cobrado en B.

¿es eso honestidad?

Anónimo dijo...

Los unicos honestos son los que creen en él.

Anónimo dijo...

Son honestos los que creen en él, y es honesto él. Que alguien pueda hacerle más caso a un señor que está en prisión (por algo estará) que al Presidente del Gobierno, no deja de ser curioso. Parece como si los que eso hacen, se alegren políticamente de un supuesto daño para el Presidente y su partido. No sé si son socialistas los que así actúan, pero de serlo, piensen en Griñán y en los ERE,s de Andalucía, por si se creen perfectos y puros.

Anónimo dijo...

Pertenece al estamento predestinado a vivir de los impuestos o lo que sea de los demás.Por supuesto que no es un líder y menos un líder con agallas y carácter.Asegura la pervivencia de Diputaciones, registros, monarcas...Ni gallego sabe. Ni inglés...y ni siquiera se preocupó de aprenderlo en muchos años.

Anónimo dijo...

Honestos y no muy listos, creer en esta marramucia es como creer en los esgazafellos.

Anónimo dijo...

En esta España nuestra hay muchísimos y muchísimas que aspiran a eso: a vivir como funcionarios. Y es legítimo. Por tanto, no denigremos aquello que -si pudiéramos- haríamos. Lo contrario es una doble moral muy propia de los latinos (que somos).